Portbou, en la comarca del Alt Empordà, Girona, ha sido tradicionalmente un punto de paso debido a su ubicación fronteriza y su estación internacional. En los últimos tiempos, el municipio ha observado un aumento significativo en el número de personas sin hogar que pasan la noche en las inmediaciones de la estación, muchas de ellas migrantes o con problemas de salud mental. Ante esta situación, el ayuntamiento ha decidido establecer una mesa de coordinación con el Consejo Comarcal del Alt Empordà, los Mossos d’Esquadra, los servicios sanitarios y la Cruz Roja para desarrollar una estrategia conjunta de atención a este colectivo vulnerable.
Medidas para afrontar el sinhogarismo
Entre las primeras medidas propuestas por el ayuntamiento se encuentra la habilitación de un espacio de acogida para episodios de frío o calor extremos. “En un municipio de 1.000 habitantes genera un malestar importante y queremos actuar”, declaró el alcalde, Gael Rodríguez, en una entrevista con la agencia ACN. Este espacio busca ofrecer refugio temporal a las personas sin hogar ante condiciones climáticas adversas.
Impacto de las devoluciones desde Francia
Según Dani Sánchez, referente de sinhogarismo del Consejo Comarcal del Alt Empordà, Portbou se ha convertido en un punto crítico dentro de los itinerarios migratorios debido a su ubicación fronteriza. Las autoridades francesas devuelven mensualmente entre 140 y 150 personas a España por falta de documentación, un fenómeno conocido como “devoluciones en caliente”.
“No todas estas personas se quedan en Portbou”, explicó Sánchez. “Muchas intentan retomar su viaje en tren o a través de los pasos de montaña”.
Además, se ha detectado un incremento de personas provenientes de Francia, quienes consideran que pueden encontrar más oportunidades en España.
Problemas de salud mental
Además de los flujos migratorios, la presencia de personas con trastornos de salud mental es notable, muchas veces agravada por el consumo de sustancias como drogas o alcohol. “Cuando hay episodios psicóticos o situaciones de desorientación en la vía pública, el malestar social es mucho más visible en un pueblo de 1.000 habitantes como Portbou que en una gran ciudad”, señaló Sánchez. Cada semana, dos educadores visitan el municipio para ofrecer asistencia a estas personas, proporcionando desde mantas hasta alojamiento de emergencia.
Reclamo a las administraciones superiores
El alcalde de Portbou ha subrayado que el municipio no puede enfrentar solo un problema de tal magnitud, relacionado directamente con su condición fronteriza. “No tenemos ni la capacidad ni la estructura para asumirlo en solitario”, afirmó Gael Rodríguez. Por ello, el ayuntamiento solicitará más financiación e implicación de las administraciones superiores, incluyendo la Diputación de Girona, la Generalitat y el Gobierno central, para abordar efectivamente la situación.
El plan de choque contra el sinhogarismo de la Generalitat incluye la financiación adicional a los ayuntamientos para mejorar la atención a las personas sin hogar. Sin embargo, la complejidad de la situación requiere un enfoque más integral que incluya tanto recursos económicos como coordinación entre distintas entidades. La problemática del sinhogarismo en Portbou es un desafío constante que demanda una respuesta coordinada y eficaz para garantizar el bienestar de las personas afectadas y la cohesión social en el municipio.
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