En octubre de 2013, la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) llevó a cabo una operación de espionaje bajo la supervisión directa de Enrique García-Castaño, conocido como ‘El Gordo’. La misión consistía en clonar los teléfonos móviles del extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, quien se encontraba en prisión en ese momento. El proceso se desarrolló en colaboración con Adriano Culebras, un técnico especializado en tecnología de la UCAO, y Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas que había sido reclutado como informante.
Operación en Velázquez
El operativo se llevó a cabo en una cafetería de la cadena Vips, situada en la calle Velázquez de Madrid. Allí, se congregaron Culebras y Emiliano Burdiel, jefe directo de Culebras, tras recibir la llamada urgente de García-Castaño. El objetivo era realizar una extracción de datos, es decir, clonar la información contenida en los dispositivos de Bárcenas.
Según el testimonio presentado en el juicio que investiga la operación Kitchen, Ríos entregó un teléfono móvil y una tableta a Burdiel, quien a su vez los pasó a Culebras. Este último se encargó de la extracción de datos en una mesa cercana, utilizando equipos especializados para completar el proceso en poco más de una hora.
Testimonios y Revelaciones en el Juicio
Durante el juicio, tanto Culebras como Burdiel declararon que la operación resultó en la clonación de un volumen significativo de información, equivalente a 1.000 páginas. Los dispositivos contenían agendas, fotografías, mensajes de WhatsApp y documentos, que fueron copiados íntegramente.
La abogada del Estado, Zaida Isabel Fernández, realizó una pregunta clave a Culebras sobre la naturaleza de tales extracciones: “¿Cuántas extracciones de este tipo ha realizado?” A lo que Culebras respondió: “Muchísimas”, añadiendo que, en casos similares, es raro que un comisario principal acompañe a un confidente en la entrega de dispositivos.
Contexto de la Investigación
El caso se enmarca en la investigación más amplia conocida como Descubren operación ilegal para espiar a Luis Bárcenas, extesorero del PP, que tiene como objetivo explorar las actividades de espionaje realizadas para obtener información comprometedora sobre Bárcenas. En ese tiempo, el extesorero había acumulado una fortuna sustancial en cuentas suizas, lo que generaba preocupación entre ciertos círculos políticos.
La UCAO, bajo la dirección de García-Castaño, se especializaba en apoyo tecnológico a investigaciones complejas, incluyendo seguimientos y captación de información. En este contexto, la operación de clonación de dispositivos fue presentada como una medida para localizar la fortuna de Bárcenas, aunque se sospecha que el interés real radicaba en descubrir posibles materiales comprometidos contra altos cargos políticos.
Implicaciones y Reacciones
Este episodio ha suscitado preguntas sobre la legalidad y ética de tales prácticas de espionaje, así como sobre la implicación de figuras de alto nivel en operaciones encubiertas. La operación Kitchen continúa siendo objeto de escrutinio judicial, mientras los testimonios en el juicio destacan la complejidad y las posibles irregularidades en los procedimientos utilizados.
El caso refleja una red de intereses políticos y policiales que interactuaron en un momento crítico de la política española, donde las tensiones internas llevaron a la implementación de medidas extremas para controlar la narrativa alrededor del caso Bárcenas y su potencial impacto en el gobierno de entonces.
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