Treinta y seis años después de las misteriosas muertes de tres adolescentes en Macastre, Valencia, el caso sigue sin resolverse, dejando una huella profunda en la historia de la crónica negra española. En 1989, los cuerpos de dos de los jóvenes fueron encontrados sin signos de violencia, mientras que la tercera víctima apareció desmembrada, lo que complica aún más la investigación policial que hasta hoy no ha logrado esclarecer los hechos.
Las víctimas y el inicio del misterio
Las tres víctimas, Francisco Valeriano Flores Sánchez, de 14 años, Rosario Gayete Muedra y Pilar Ruiz Barriga, ambas de 15 años, eran amigos inseparables. Habitantes de Burjassot y Benicalap, solían pasar los fines de semana en una casa abandonada en Catadau. Fueron vistos por última vez el 15 de enero de 1989. Cuatro días después, el cadáver de Rosario fue descubierto en una casa de campo en Macastre.
El cuerpo de Rosario no tenía signos de violencia, pero la autopsia reveló un líquido en varias cavidades del cuerpo, lo que no permitió determinar las causas de su muerte. La identificación tardó días debido a la falta de documentos, retrasando la búsqueda de los otros dos menores. Los forenses estimaron que Rosario llevaba muerta entre 48 y 72 horas.
Descubrimientos macabros en Valencia
El 27 de enero de 1989, un pie humano fue encontrado en una calle de Valencia. La investigación determinó que pertenecía a Pilar y que había sido cortado con una sierra mecánica. En días previos, una mano fue hallada en un banco, pero resultó ser un miembro utilizado en prácticas médicas, descartando la hipótesis inicial de un asesino en serie.
El segundo cadáver, el de Valeriano, fue descubierto el 8 de abril de 1989, cerca de donde encontraron a Rosario. Estaba oculto bajo ramas secas y sobre un plástico. La Guardia Civil consideró la posibilidad de que ambos murieron por un cóctel de drogas, pero los análisis no detectaron sustancias tóxicas en los cuerpos.
Investigaciones y sospechosos
Las pesquisas llevaron a la Guardia Civil a interrogar a Miguel V. E., un jornalero que conocía a los jóvenes. Aunque negó haber estado con Rosario en un bar, reconoció haberles visto en el pueblo y aseguró que Pilar había vivido allí antes. Sin embargo, no se encontraron pruebas concluyentes para incriminarlo.
El hallazgo del tercer cuerpo
El cuerpo de Pilar fue encontrado el 24 de mayo de 1989 por niños que jugaban en un canal de riego en Turís. La víctima tenía un pie y una mano amputados, y su rostro estaba desfigurado. La autopsia sugirió que las amputaciones ocurrieron después de su muerte. Cerca del cuerpo, se encontró una funda de machete, pero no se hallaron huellas que ayudaran a identificar al culpable.
La conexión entre el pie encontrado en Valencia y el cuerpo de Pilar fue establecida meses después, agregando otra pieza al complejo rompecabezas del caso. Sin embargo, las razones detrás de la mutilación de Pilar y la ausencia de signos de violencia en los otros cuerpos siguen siendo un enigma para los investigadores.
Una investigación sin respuestas
A pesar de los esfuerzos, la investigación no pudo determinar las circunstancias exactas de las muertes ni la identidad del responsable. La fecha de fallecimiento de Pilar se estima cercana a las de Rosario y Valeriano, pero sin precisión. El caso de Macastre sigue siendo uno de los episodios más oscuros y sin resolver de la historia criminal española.
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