El salario mínimo interprofesional (SMI) en España ha experimentado un nuevo incremento, alcanzando los 1.221 euros mensuales en 2026, lo que representa un aumento del 89% respecto a 2014. Este incremento, en teoría, beneficia principalmente a las mujeres, ya que se estima que el 12,4% de ellas verán aumentada su retribución frente al 6,3% de los hombres. Así, aproximadamente el 60% de las personas beneficiadas por esta subida son mujeres. Sin embargo, el impacto de este cambio no es tan sencillo como parece.
Impacto en las dinámicas familiares
Un estudio realizado en 2019, coincidiendo con un incremento del 22% en el SMI, se centró en analizar si este aumento podría tener un efecto en la reducción de la violencia de pareja en España. Según la Macroencuesta de violencia contra la mujer de 2024, el 30,3% de las mujeres de 16 años o más han sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja o exparejas en algún momento de sus vidas. La teoría económica sugiere que aumentar los ingresos de las mujeres podría reducir esta violencia al fortalecer su posición dentro del hogar. No obstante, los resultados del estudio no fueron los esperados.
Resultados del estudio
El análisis reveló que, en lugar de reducir la violencia física o sexual, la reforma del SMI incrementó en un 40% los casos de violencia psicológica reportada por mujeres en pareja. Un factor clave fue el cambio en la dinámica laboral dentro del hogar. La subida del SMI provocó que algunas familias optaran por que las mujeres trabajaran menos y los hombres más, lo que debilitó el poder de negociación de ellas y, en consecuencia, aumentó la violencia psicológica. Además, en parejas donde el hombre era significativamente mayor, la violencia aumentó incluso cuando las mujeres mantuvieron su empleo.
Comparación con otras políticas
Este hallazgo contrasta con estudios realizados en Estados Unidos sobre el crédito fiscal por ingresos del trabajo (EITC), donde cada aumento de 1.000 dólares en ingresos femeninos redujo la violencia física o sexual en un 10%. La diferencia radica en que el EITC incrementa los ingresos sin alterar quién trabaja en el hogar, evitando así desestabilizar las dinámicas de poder internas.
La necesidad de políticas complementarias
Aumentar el salario mínimo es una medida acertada y necesaria, ya que ha sacado a miles de trabajadores de la pobreza extrema. Sin embargo, es fundamental acompañar estas subidas con políticas que protejan a las mujeres y promuevan su autonomía. Esto puede lograrse mediante:
- Anticipación de las respuestas de los hogares al cambio económico.
- Incorporación de incentivos para mantener la participación laboral femenina.
- Refuerzo de los recursos contra la violencia de género.
- Exploración de transferencias directas que aumenten los ingresos sin afectar las dinámicas familiares.
El papel de la investigación
La investigación continua es crucial para diseñar políticas públicas más efectivas. El apoyo de la Comisión de Investigación Europea, a través del Advanced ERC Grant WomEmpower (2024-2028), es fundamental en este sentido. Este financiamiento permite la generación de evidencia científica que contribuye al desarrollo de políticas que empoderen a las mujeres y mejoren su situación tanto en el papel como en la práctica.
Con el salario mínimo previsto para seguir aumentando, es vital construir un marco institucional que garantice que estas subidas se traduzcan en mejoras reales en la vida de las mujeres, sin exponerlas a riesgos adicionales. Alcanzar la verdadera igualdad económica es posible y está al alcance con un enfoque adecuado y sustentado en datos empíricos.
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