Una flota de aproximadamente medio centenar de buques pertenecientes a la denominada “flota fantasma” petrolera rusa se encuentra actualmente varada en el Golfo Pérsico. La situación es consecuencia directa del conflicto en curso entre Irán y una coalición liderada por Estados Unidos e Israel. Estos barcos, que han cambiado de nombres y banderas para evadir sanciones, están sujetos a restricciones internacionales debido a su conexión con el comercio de crudo ruso.
Identificación de la flota fantasma
La empresa española de ciberseguridad SNKA ha desempeñado un papel crucial en la identificación de estos buques. Su trabajo consiste en el monitoreo del comercio de crudo que se encuentra bajo sanciones internacionales. SNKA ha trazado un mapa que muestra la concentración de estos barcos en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el transporte de petróleo.
Entre los buques identificados se encuentran el Camilla, con bandera de Hong Kong, y el Trugen, que navega bajo la bandera de las Islas Comoras, además de otros como el Ostria, que, aunque más pequeño, también participa en el transporte de petróleo y productos químicos. Estos buques comparten características como su antigüedad y el hecho de estar incluidos en la lista de sancionados por ser parte de la flota fantasma rusa.
Atravesando el estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz es un paso crucial para el transporte de petróleo, representando aproximadamente el 20% del suministro mundial. Sin embargo, el conflicto en la región ha complicado el tránsito. Solo unos pocos barcos han logrado cruzar hacia el golfo de Omán, mientras que otros permanecen atrapados en el Golfo Pérsico.
“Pudiera ser por cómo Moscú no ha cumplido su alianza con Teherán”, comenta un asesor de la Junta Interministerial reguladora del comercio exterior de Material de Defensa y Doble Uso.
Red de monitoreo y evasión digital
SNKA ha desarrollado una arquitectura de seguimiento que permite observar en tiempo real lo que denominan “evasión digital”. Este término se refiere a la práctica de algunos capitanes de apagar el sistema de identificación automática (AIS) de los buques para ocultar su ubicación e identidad. La compañía utiliza esta información para elaborar análisis detallados sobre el comportamiento de cada barco.
El análisis incluye la identificación de puntos de encuentro habituales, rutas anormales y la trazabilidad de los cambios de nombre y bandera de los buques. Esta información es vital para entender las estrategias que utiliza la flota fantasma para evadir las sanciones internacionales.
Caso de estudio: el buque Anabar
Uno de los ejemplos más notables de esta práctica es el buque Anabar, anteriormente conocido como Usinsk. Originalmente propiedad de la petrolera rusa Lukoil, este buque ha cambiado de bandera y nombre en múltiples ocasiones desde 2003. Actualmente, es operado por North Transport y continúa sus operaciones bajo el radar internacional.
Según los registros de SNKA, el Anabar es un visitante frecuente del puerto de Murmansk y del mar de Barents. También se ha registrado en Kaliningrado bajo diferentes nombres, incluyendo Bozdag y Lagorta. Recientemente, el Anabar fue localizado en el Báltico después de haber apagado su transpondedor en aguas controladas por la OTAN.
Implicaciones y futuro de la flota
El seguimiento continuo de esta flota por parte de SNKA y otras agencias internacionales es esencial para comprender y mitigar el impacto de las sanciones en el comercio internacional de crudo. La situación en el Golfo Pérsico sigue siendo tensa, con implicaciones significativas para el flujo de petróleo y la estabilidad geopolítica en la región.
Las acciones coordinadas entre países occidentales buscan cerrar el cerco sobre estas operaciones ilegales, aunque la adaptabilidad y las tácticas evasivas de la flota fantasma representan un desafío constante para las autoridades.
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