La Guardia Civil ha resuelto, tras 34 años, la identidad de una víctima de homicidio en Asturias. la investigación, que se había reabierto recientemente, también ha cobrado relevancia en otros casos, como la investigación abierta por la enigmática muerte de Alejandro Mencía., permitió confirmar que los restos hallados en 1995 pertenecen a una joven avilesina desaparecida en 1990. La víctima fue encontrada enterrada en cal viva en Barros, Langreo. Este caso se ha podido esclarecer gracias a las avanzadas técnicas de identificación de ADN actuales.
La desaparición de la joven
En 1990, una joven de 24 años desapareció en Avilés, dejando a su hija de cinco años al cuidado de su madre. Cinco años después, la madre denunció la desaparición ante la Guardia Civil, pero en ese momento la tecnología de ADN no permitió identificar los restos encontrados en Barros en 1995. La joven fue víctima de un homicidio en la noche de Reyes de 1991, cuando fue recogida por José Manuel de la V. M., conocido como ‘Garrincha’, mientras hacía autostop a la salida de Oviedo.
Detalles del crimen
‘Garrincha’, quien falleció en enero del año pasado a los 62 años, confesó en 1995 haber asesinado a una joven sin identificación. Según su relato, la recogió en su BMW cuando hacía autostop. Durante el trayecto, ella supuestamente intentó asaltarlo con un cuchillo, lo que provocó un forcejeo que resultó en una herida mortal en el muslo de la joven. Posteriormente, junto a su pareja, María del Pilar S. J. F., decidieron deshacerse del cuerpo enterrándolo en una casa abandonada en Barros, cubriéndolo con cal viva.
Confesión y hallazgo de los restos
La pareja de ‘Garrincha’, por miedo a las amenazas de él, lo denunció por agresión y reveló a la Policía Nacional el lugar donde habían enterrado el cadáver. Los restos, que pertenecían a una mujer de entre 20 y 24 años, con características físicas específicas, fueron encontrados en octubre de 1995. Sin embargo, las limitaciones tecnológicas de la época impidieron una identificación certera, aunque se elaboró un retrato robot de la víctima.
Reapertura de la investigación
En mayo de 2024, la Guardia Civil decidió reexaminar el caso de la desaparición de la joven avilesina. Utilizando las técnicas avanzadas de ADN disponibles, se tomaron nuevas muestras a la familia de la desaparecida. Este análisis logró establecer una conexión entre los restos encontrados y la joven desaparecida en Avilés.
Investigación y resolución del caso
Durante la investigación, la Guardia Civil trabajó junto a la Policía Nacional, revisando exhaustivamente los archivos y documentos del caso. Un análisis detallado de las redes sociales e internet también contribuyó a la resolución del crimen. La Guardia Civil pudo cotejar el retrato robot de la víctima con una fotografía proporcionada por los familiares, encontrando similitudes que facilitaron la identificación final.
Resultados del análisis forense
Los restos de la víctima se encontraban custodiados en el Departamento de Biología del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid. Estos fueron esenciales para realizar el análisis biológico que permitió la identificación de la víctima. Esta colaboración entre instituciones, junto al avance en las técnicas de ADN, ha sido fundamental para resolver este caso después de más de tres décadas.
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