El Govern de Catalunya y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) han reabierto las negociaciones sobre los presupuestos tras una serie de tensiones que pusieron en peligro la estabilidad de la legislatura. El acuerdo temporal, que se extenderá hasta el verano, ha sido posible gracias a la retirada de los presupuestos por parte del president Salvador Illa y la flexibilización de las demandas de ERC respecto a la recaudación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Un proceso conflictivo
El 20 de febrero, parecía que ERC estaba dispuesto a negociar los presupuestos. Illa había manifestado públicamente su compromiso con el IRPF y Oriol Junqueras se reunió en secreto con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Sin embargo, una conversación telefónica con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, cambió el panorama cuando esta expresó su firme oposición al ajuste del IRPF, lo que llevó a ERC a detener el proceso.
Para los republicanos, la falta de persuasión de Illa hacia Montero fue un error crucial. Por su parte, los socialistas consideraron que Junqueras había adoptado una postura demasiado rígida. Aunque estaba planeado presentar los presupuestos el 27 de febrero, la situación se complicó y la confrontación creció.
Bloqueo y tensión
El 23 de febrero, Illa decidió registrar las cuentas en el Parlament sin esperar el apoyo de ERC, lo que provocó un malestar significativo entre los republicanos. En respuesta, desde el Palau se sugirió la posibilidad de elecciones anticipadas si ERC mantenía su oposición a las cuentas. Sin embargo, ambos partidos continuaron las negociaciones, con reuniones diarias que evitaron que las relaciones se rompieran completamente.
Durante dos semanas, ERC redujo su presencia mediática, lo que permitió mantener abiertas las vías de diálogo. Desde el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), se reconoció la necesidad de revaluar los tiempos y estrategias respecto al IRPF, especialmente ante la falta de movimientos desde el Gobierno de Sánchez.
El desenlace del acuerdo
El fin de semana pasado se aceleraron las negociaciones. En el aniversario de su partido, Junqueras afirmó que las presiones no lo doblegarían. Ya había indicado que no aprobarían los presupuestos si se llevaban a votación. En el Govern, comenzaron a considerar un plan alternativo.
Finalmente, el martes, los equipos negociadores esbozaron un acuerdo en el Palau de la Generalitat. La retirada de las cuentas se convirtió en una opción viable, aunque la consellera de Economía, Alícia Romero, lo negaba públicamente. El acuerdo se formalizó al anochecer durante una reunión entre Illa y Junqueras, quienes decidieron una tregua y una nueva oportunidad para las negociaciones.
Un futuro incierto
A pesar de que se ha evitado el colapso de la legislatura, no hay garantía de que los presupuestos sean aprobados en el verano. En el Govern, destacan que el acuerdo firmado compromete a ambas partes a negociar para lograr la aprobación de los presupuestos. Desde ERC, se advierte que este es solo un respiro temporal, ya que buscan una alternativa igual o mejor al IRPF.
“Si tú vas a una tienda y pagas una nevera, si no te dan la nevera muy contento no estarás”, expresó Junqueras, ilustrando su posición respecto a las negociaciones.
Con la fecha límite del 31 de julio en el horizonte, las partes deben avanzar hacia un nuevo acuerdo para evitar que el proceso se estanque nuevamente.
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