La investigación sobre la desaparición de Marisa Villaquirán, ocurrida hace dos décadas en Miranda de Ebro, ha llevado a las autoridades a inspeccionar la Iglesia Evangélica Filadelfia, situada en la Parte Vieja de la ciudad. La operación, que tuvo lugar en la mañana de este jueves, se centró en buscar posibles restos de la mujer, tras recibir una llamada anónima que sugería que sus restos podrían estar ocultos en las paredes del edificio religioso.
Desarrollo de la investigación
La llamada anónima, recibida a mediados de octubre, abrió una nueva línea de investigación. Trabajando conjuntamente, la Policía Nacional y la Policía Local examinaron la información, que incluía detalles sobre obras menores realizadas en la iglesia poco después de la desaparición de Villaquirán. Esto, junto con otros datos analizados, llevó a las autoridades a considerar seriamente la posibilidad de que el cuerpo pudiera estar escondido en el edificio de la calle Las Escuelas.
Tras recopilar las pruebas necesarias, el caso fue remitido a la Policía Judicial, que activó el protocolo correspondiente en Burgos. Se gestionó con discreción la obtención de una orden judicial para registrar el inmueble, estableciendo el operativo para este jueves.
Operativo policial
Desde temprano en la mañana, la presencia policial comenzó a ser notable en la zona. Vecinos del barrio observaron un aumento en la actividad, con agentes de paisano y vehículos camuflados rodeando el inmueble. A las 8:00 a.m., un equipo de la Policía Nacional, acompañado por el pastor de la iglesia, accedió al interior del templo.
El operativo incluyó el uso de tecnología de geolocalización y un perro adiestrado, además de herramientas y maquinaria para inspeccionar las superficies de la iglesia. El objetivo era claro: hallar evidencias de la posible ubicación de los restos de Villaquirán, quien tenía 38 años al momento de su desaparición el 7 de diciembre de 2004.
Antecedentes del caso
Marisa Villaquirán desapareció en circunstancias que conmocionaron a la comunidad de Miranda de Ebro. Su exmarido, Rafael Gabarri, fue condenado a 14 años y 4 meses de prisión por detención ilegal, ya que siempre se sospechó que Marisa había muerto, aunque nunca se halló su cuerpo.
En sus declaraciones, Gabarri aseguró que tras forzarla a entrar en un coche y llevarla a San Juan, la dejó en el Puente de Hierro. Sin embargo, las autoridades nunca aceptaron esta versión de una fuga voluntaria. En 2017, una nueva hipótesis llevó a reabrir la investigación, pero pronto fue descartada.
Nueva línea de investigación
Ahora, veinte años después, una nueva pista ha captado la atención de la Policía Judicial. La llamada anónima proporcionó información detallada sobre el posible paradero de Villaquirán, lo que motivó una exhaustiva investigación de tres meses, manejada con gran sigilo.
La entrada y registro en la iglesia evangélica constituyen un paso crucial en esta nueva fase del caso, con la esperanza de encontrar respuestas que han eludido a las autoridades durante dos décadas. La comunidad sigue expectante ante los resultados de esta operación.
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