Un avión cisterna KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se estrelló en el oeste de Irak el jueves por la noche. El avión, con más de seis décadas de servicio, carecía de asientos eyectables, resultando en la confirmación de la muerte de sus seis tripulantes por parte de Washington. Según el Comando Central de Estados Unidos, el accidente no fue consecuencia de fuego hostil ni amigo, sino que ocurrió tras una colisión con otra aeronave estadounidense que logró aterrizar sin problemas. Sin embargo, la Resistencia Islámica, que agrupa a varias milicias iraquíes respaldadas por Irán, afirmó haber derribado el avión con un misil de tecnología iraní, una declaración respaldada por Teherán.
Incidentes recientes en Irak
El incidente con el avión estadounidense se suma a una serie de eventos bélicos que han tenido lugar en Irak, sugiriendo que el país se ha convertido en un nuevo frente en el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Este viernes, un ataque con drones impactó la refinería de Lanaz en Erbil, Kurdistán iraquí. En un ataque anterior en la misma región, un militar francés murió y otros seis resultaron heridos. Además, un ataque atribuido a Irán obligó a Irak a detener las operaciones en el puerto de Basora tras el impacto a un petrolero estadounidense. Otra agresión causó daños leves en la base militar italiana de Erbil.
Implicaciones regionales
La invasión de Irak por parte de Estados Unidos en 2003 y el derrocamiento de Sadam Hussein dejaron un país fragmentado, donde el 60% de la población es chiíta, similar a la religión de Estado en Irán. Este contexto ha facilitado que Irán convierta a Irak en un bastión desde el cual proyectar su influencia regional, apoyando a milicias proiraníes.
- Hezbolá en Líbano
- Hamás en Gaza
- Hutíes en Yemen
Estas milicias forman parte del Eje de Resistencia, un entramado de alianzas y apoyos de Irán a actores no estatales en Oriente Próximo. Paralelamente, Irak alberga a grupos de la oposición kurdoiraní exiliados en Kurdistán, una entidad autónoma con gobierno y fuerzas de seguridad propias.
Presiones y confrontaciones
En el inicio de la guerra que comenzó el 28 de febrero, Estados Unidos presionó a facciones kurdas opuestas a Irán para realizar incursiones en territorio iraní, una estrategia que no prosperó. Mientras tanto, Israel y Estados Unidos llevaron a cabo bombardeos en provincias kurdoiraníes, mientras Irán y sus milicias aliadas respondieron con ataques a bases opositoras en Kurdistán.
La muerte de líderes clave
“Irán ya advirtió de que el caos era contagioso, e Irak se ha convertido en un escenario más de una guerra que ya es regional”, subrayó Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos.
El asesinato del líder supremo iraní, Ali Jameneí, el 28 de febrero, por acciones de Israel o Estados Unidos, aumentó la tensión. La Resistencia Islámica en Irak juró vengar su muerte. Milicias como Harakat Hezbollah Al Nujaba, Kataib Hezbollah y Kataib Sayyid Al Shuhada han cobrado relevancia.
Cuatro días después, murió el líder de Kataib Hezbolá en Babilonia, un hecho atribuido a Israel o Estados Unidos. Posteriormente, se reportó el aterrizaje de fuerzas especiales estadounidenses en provincias desérticas iraquíes, lo que resultó en enfrentamientos con fuerzas iraquíes. Aunque Estados Unidos no confirmó este enfrentamiento, reflejó la tensión en la región.
Escenario complejo
Las milicias proiraníes, parte de la Resistencia Islámica, están integradas formalmente en las Unidades de Movilización Popular (UMP) de Irak. Esta coalición se formó en 2014 para combatir al Estado Islámico, y aunque su objetivo inicial era distinto, su presencia complica aún más la situación en un Irak ya dividido.
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