Javier Hernández, residente en Teherán desde hace más de once años, fue testigo de dos evacuaciones de emergencia debido a los conflictos en Irán. Recientemente, junto a otros 21 españoles, fue evacuado a través de un operativo del Ministerio de Exteriores que implicó un largo viaje por carretera a través de un país en crisis, desde Teherán hasta Bakú, y posteriormente hacia Estambul y Madrid.
Impacto de los ataques aéreos
El momento crítico comenzó cuando los proyectiles de un ataque conjunto entre Estados Unidos e Israel impactaron en el centro de Teherán. Hernández, profesor de lengua y literatura persa en la Universidad de Teherán, se encontraba preparando sus clases cuando sintió las vibraciones en su hogar, a solo un kilómetro del sitio donde se produjo el ataque. “Estoy escribiendo y siento que tiemblan las paredes de toda la casa. Al principio creo que es un terremoto, pero tras unos instantes empiezo a pensar que puede ser un ataque aéreo, que son misiles”, relató.
Reacciones y medidas de protección
Consciente de la gravedad de la situación, Hernández observó desde su terraza la columna de humo que se levantaba cerca de su residencia. Al descender a la calle, recibió noticias de que múltiples ubicaciones en la ciudad también habían sido bombardeadas simultáneamente. Ante esta situación, la embajada española contactó con él para coordinar su evacuación a un lugar seguro.
Experiencia repetida
No es la primera vez que Hernández vive una experiencia similar. En el verano anterior, tuvo que abandonar el país debido a la llamada Guerra de los Doce Días. “El sonido de las explosiones era muy distinto. Entonces eran ataques con drones. En esta ocasión estamos hablando de bombas y de misiles”, explicó.
Plan de evacuación
Desde el anterior conflicto, Hernández había preparado unas maletas con lo esencial, incluyendo documentos y algunos libros, en caso de una emergencia. Junto a amigos iraníes, tenía un plan acordado para reunirse en un lugar seguro alejado de objetivos militares. Durante este tiempo, la rutina diaria se adaptó a los horarios de los bombardeos, permitiendo salir a realizar compras en las horas de menor riesgo.
La operación de escape
Cuatro días después de abandonar su hogar, Hernández recibió la llamada del embajador español en Irán, Antonio Sánchez-Benedito, informándole sobre un dispositivo de evacuación. Este tipo de operaciones no se pueden planificar con antelación, por lo que el aviso fue inmediato. Finalmente, el miércoles, partieron en tres autobuses hacia el norte, logrando cruzar la frontera sin incidentes, hasta llegar a Bakú, donde tomaron un vuelo a Estambul y posteriormente a Madrid.
Reflexiones sobre el conflicto
“Lo que más me preocupa ahora es que todo esto se solucione, porque el pueblo iraní no se merece esta situación”, expresó Hernández. “Esta es una guerra que responde a intereses bastante oscuros. No es una guerra para cambiar de régimen, sino para devastarlo y aniquilarlo como potencia regional”.
Hernández destacó que el pueblo iraní es culto y preparado, sufriendo de manera injusta los estragos del conflicto. La infraestructura del país está siendo destruida, incluyendo edificios civiles como comisarías locales. La comunicación con Irán es limitada, restringida a los medios de comunicación y a mensajes esporádicos, como un SMS que recibió de un vecino confirmando el buen estado de su hogar.
Ahora en Madrid, Hernández planea regresar a su Yecla natal, donde lo espera su familia, mientras expresa esperanza por una pronta resolución del conflicto que afecta al pueblo iraní.
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