Las diferencias entre los líderes de Israel y Estados Unidos, Benjamin Netanyahu y Donald Trump, han marcado significativamente las dinámicas políticas en Oriente Próximo, especialmente tras el conflicto iniciado por estos países contra Irán. Netanyahu, con una extensa trayectoria política y militar, persigue un objetivo claro: consolidar un Gran Israel seguro, un proyecto que no reconoce fronteras y que excluye a otros pueblos.
La herencia ideológica de Netanyahu
Netanyahu, descendiente ideológico del Irgun y de Menacher Begin, se posiciona como un firme opositor al laborismo de Ben Gurion. Desde sus primeros años, cuando Irán aún era gobernado por el Sha y Ruhollah Jomeini vivía en el exilio, Netanyahu combatía en primera línea contra sus vecinos árabes, quienes también mantenían conflictos internos. La falta de unidad entre las naciones árabes resultó en derrotas en 1948 y 1967, mientras los israelíes luchaban por establecer su patria en Palestina.
Transformaciones tras la Guerra del Yom Kipur
La Guerra del Yom Kipur y el posterior acuerdo de paz con Egipto, liderado por Begin, disminuyeron la amenaza de los países árabes. Egipto fue neutralizado, Jordania se mantuvo en su territorio, y Líbano quedó devastado por la guerra civil. Aunque Siria seguía siendo un actor influyente en Líbano, no representaba una amenaza directa para Israel.
La percepción de la amenaza iraní
Con la llegada de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos, Netanyahu identificó a Irán como el verdadero enemigo. En sus memorias, Netanyahu afirma que la principal amenaza no provenía del mundo árabe, sino de la República Islámica de Irán. Su objetivo es un Oriente Medio donde la preeminencia de Israel no se cuestione, ignorando a los millones de palestinos en Israel, los territorios ocupados y la diáspora de la Nakba.
Relaciones con Estados Unidos bajo Trump
Netanyahu ha encontrado un aliado en Trump, a quien describe como alguien que dirige el ejército más poderoso del mundo. La relación entre ambos líderes ha llevado a acciones que ni Reagan ni George W. Bush contemplaron, empujando a Estados Unidos hacia un conflicto con Irán.
“La principal fuerza que pretendía nuestro fin ya no era el mundo árabe, sino la República Islámica de Irán”, escribe Netanyahu en sus memorias, reflejando su postura sobre la amenaza iraní.
Este enfoque ha generado tensiones globales, especialmente con la posibilidad de que Irán controle puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb en Yemen, por donde transita una parte significativa del petróleo mundial.
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