Memorias de la histórica Salónica

Miguel Ros, baloncestista murciano, rememora su año en Salónica, la histórica ciudad griega donde el UCAM se enfrentará al PAOK en las semifinales de la FIBA Europe Cup mañana. Enclavada entre el mar Egeo y el monte Olimpo, Salónica se presenta como un escenario lleno de cultura y tradición que deja una huella imborrable en quienes la visitan.

En la ciudad de Salónica, reconocida por su rica historia y vibrante vida cultural, Miguel Ros, un baloncestista amateur de Murcia, rememora su experiencia viviendo en esta urbe del norte de Grecia. A sus 38 años, Ros, que sigue activo en el baloncesto con el equipo de 3ª División del CB El Carmen, recuerda con cariño el año que pasó allí entre septiembre de 2012 y junio de 2013, motivado por su relación con una ciudadana griega a quien conoció durante su Erasmus en Murcia.

La experiencia cultural de Salónica

Durante su estancia, Ros se sumergió en la cultura tesalónica, una ciudad que destaca por su identidad fuerte y orgullosa. A pesar de ser mucho más pequeña que Atenas, Salónica se erige como un centro cultural de gran importancia, con un pasado romano, bizantino y otomano que se refleja en sus calles y su arquitectura. Vivía en un piso compartido con una turca, una rumana y un francés, lo que le permitió conocer diversos aspectos de la vida en esta variada ciudad.

“El ser tesalónico da una identidad fuerte de por sí”, comenta Ros, quien afirma que la cultura de la ciudad ha moldeado su carácter único.

El atractivo de una ciudad histórica

Ros describe a Salónica como una ciudad que activa todos los sentidos. La ubicación en el golfo Termaico con el monte Olimpo como telón de fondo ofrece un paisaje impresionante. Además, los mercados y la gastronomía local, que incluye platos típicos como la carne con tzatziki, ofrecen una experiencia culinaria fascinante. Las tabernas, donde es común escuchar música en vivo con el bouzouki, enriquecen aún más el ambiente.

“Es una ciudad que te activa los sentidos”, afirma Ros, destacando la vista, el olfato, el gusto y el oído como elementos continuamente estimulados en su vida cotidiana en Salónica.

Baloncesto en el corazón de Grecia

A pesar de su dedicación al trabajo de traducción, Ros no dejó de lado su pasión por el baloncesto durante su tiempo en Salónica. Frecuentaba las canchas del complejo deportivo de la Universidad Aristóteles, donde encontró numerosos compañeros de juego. La práctica del deporte es común en la ciudad, y Ros destaca las intensas “pachangas” que solía jugar allí.

“Siempre había mucha gente para jugar, y sí, el tópico se cumple, los griegos jugando son un poco marrulleros”, comenta entre risas, recordando la única lesión que sufrió en su vida, un dedo fisurado.

La rivalidad deportiva local

En Salónica, la rivalidad entre los equipos de baloncesto PAOK y Aris es prominente. Ros tuvo la oportunidad de asistir a partidos de ambos deportes, pero fue un enfrentamiento de baloncesto en el icónico Palataki lo que le dejó una impresión duradera. El ambiente en el pabellón cerrado, especialmente durante un reñido partido entre PAOK e Ilysiakos, fue particularmente impresionante.

“Digamos que, por tu integridad física, es mejor no pasearte con la camiseta del contrario por según qué barrios”, advierte Ros respecto a la rivalidad local.

Miguel Ros planea regresar a Salónica para que sus hijos puedan experimentar la ciudad que tanto significó para él. A través de sus recuerdos, la Salónica histórica y contemporánea sigue viva, reflejando un legado cultural que continúa atrayendo a visitantes y residentes por igual.

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Ana Martínez

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Periodista polivalente con vocación por el reporterismo. Comprometida con la información veraz y de calidad, cubre con rigor cualquier temática de la actualidad, desde lo local hasta lo global.

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