En septiembre del año pasado, Nicole Kidman y Keith Urban anunciaron su separación. Hasta ahora, seis meses después, la actriz no había comentado públicamente sobre este acontecimiento. Fue en una entrevista con la revista ‘Variety’ donde Kidman expresó por primera vez sus sentimientos al respecto.
Reflexiones sobre el divorcio
Kidman confesó que el año anterior fue particularmente difícil para ella. «El año pasado no fue mi año. Estuve callada, encerrada en mí misma. Tenía cosas importantes que hacer», declaró. A pesar de las dificultades, la actriz afirmó sentirse bien y «agradecida» por su familia, enfatizando la importancia de mantenerla unida y seguir adelante.
«Eso es todo. De todo lo demás no hablo por respeto», puntualizó Kidman.
Prioridad: el bienestar familiar
La actriz australiana ha centrado sus esfuerzos en asegurar que sus hijas estén rodeadas de un entorno positivo. «Me mantengo en la idea de que somos una familia y así seguiremos siendo», afirmó. Kidman destacó el papel fundamental que sus hijas juegan en su vida, a quienes describió como su fuerza y alegría.
«Mis hermosas niñas, mis queridas, que de repente son mujeres. Ellas son mi fuerza y mi alegría», explicó.
Acuerdo de divorcio
En el acuerdo de divorcio, la expareja estableció que no harían comentarios negativos el uno del otro, con el fin de proteger a sus hijas. Este enfoque refleja el compromiso mutuo de Kidman y Urban por priorizar el bienestar de sus hijas a lo largo de este proceso.
Mirando hacia el futuro
A pesar de reconocer que la separación ha sido «dolorosa», después de casi dos décadas de matrimonio, Kidman tiene una perspectiva clara sobre el futuro. «Siempre voy a avanzar hacia lo que es bueno», señaló, indicando su determinación por seguir adelante con una actitud positiva.
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