La psicóloga Yaiza Bujalance ha estado dedicada a la psicología infantil y juvenil desde que tenía 16 años, con el objetivo de ayudar a menores con desafíos complejos como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Actualmente, trabaja en colaboración con varias instituciones educativas en Girona y con la Clínica Bofill, utilizando una innovadora metodología que incorpora la terapia asistida con perros.
El papel de los perros en las sesiones terapéuticas
En cada sesión terapéutica, Blanket, la perra de terapia de Yaiza, juega un rol crucial. Según la psicóloga, Blanket facilita que los niños se abran emocionalmente, dado que las sesiones están diseñadas para que el foco se centre en el perro y no en el niño. Esta técnica permite que los menores trabajen sus emociones a través de situaciones paralelas que el animal enfrenta, promoviendo así un entendimiento más profundo de sus propios problemas.
Beneficios de la terapia asistida con animales
Este tipo de terapia está indicada principalmente para niños y adolescentes con problemas como el autismo, TDAH y dependencia, aunque puede ser beneficiosa para personas de todas las edades, incluidas las mayores. Los perros de terapia son conocidos por ayudar a reducir el cortisol, la hormona del estrés, y promover un ambiente de calma y serenidad. En entornos escolares, pueden fomentar interacciones positivas entre niños vulnerables y sus compañeros, creando un ambiente menos conflictivo.
Ampliación del equipo con un nuevo miembro
Recientemente, Bujalance ha incorporado a Manta, una cachorra que está en proceso de adiestramiento para unirse a Blanket en las sesiones. La experiencia previa de Blanket facilita el aprendizaje de Manta, al contar con un modelo a seguir en las terapias. Tanto Blanket como Manta continúan su formación para estar constantemente actualizadas en sus capacidades, reflejando un compromiso semejante al de los profesionales humanos.
Respaldo científico a la terapia con animales
Existen diversos estudios que avalan la efectividad de la terapia asistida con animales. Entre ellos, destaca la investigación de Marguerite E. O’Haire, que en 2012 evidenció mejoras significativas en la conducta social de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) tras interactuar con animales. Esto refuerza la percepción de Bujalance sobre los cambios positivos que ha observado en niños y adolescentes a través de su práctica profesional.
Retos contemporáneos en la salud mental infantil
Bujalance también reflexiona sobre los desafíos actuales en la salud mental infantil de menores y jóvenes, exacerbados por factores como la pandemia de COVID-19 y el acceso ilimitado a las redes sociales., exacerbados por factores como la pandemia de COVID-19 y el acceso ilimitado a las redes sociales. A esto se suman barreras culturales que impiden el reconocimiento y tratamiento adecuado de los problemas de salud mental, lo que ha contribuido a un preocupante aumento de la tasa de suicidios en este grupo demográfico. La psicóloga insiste en que buscar soluciones en tecnologías como ChatGPT para problemas psicológicos es inapropiado y peligroso.
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