En agosto de 2019, el hallazgo de un recién nacido con 53 puñaladas en un contenedor de basura en Gijón conmocionó a la comunidad local y movilizó a la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV). La investigación reveló más sorpresas al descubrir que el crimen había sido cometido por Silvia Acebal, una mujer de 30 años que mantenía una vida aparentemente normal, y que ocultó su embarazo a todo su entorno.
Investigación y primeras pistas
La madrugada del 2 de agosto, un hombre que rebuscaba en un contenedor encontró al bebé dentro de una mochila. Las autoridades, impactadas por la brutalidad del crimen, iniciaron una investigación exhaustiva. Se revisaron cámaras de seguridad en el barrio de Nuevo Roces y se alertó a hospitales para detectar mujeres con síntomas de haber dado a luz recientemente. No obstante, nadie en el vecindario parecía haber presenciado nada.
El examen forense demostró que el niño nació vivo y en buen estado de salud. La autopsia reveló 53 puñaladas que afectaron a casi todos los órganos internos, indicando una violencia extrema. Los investigadores también analizaron minuciosamente la mochila y las bolsas de basura, aunque el ADN encontrado no coincidía con ninguna base de datos criminal.
Seguimiento y descubrimientos clave
Mientras se revisaban registros de mujeres embarazadas, se analizaron las grabaciones de cámaras de seguridad para identificar movimientos sospechosos. La investigación se centró en los residuos del lugar, y pronto surgieron pistas importantes. Una bolsa de basura similar a la que envolvía al bebé, procedente de un supermercado específico, fue clave para identificar a quienes frecuentaban el contenedor.
Después de semanas de vigilancia, se puso el foco en una pareja que vivía en un edificio cercano. Una fotografía del novio de Silvia Acebal, donde aparecía una mochila similar a la que contenía el bebé, llevó a la detención de ambos el 21 de septiembre, siete semanas después del hallazgo del cuerpo.
El papel de Silvia Acebal ha generado un gran interés en la comunidad, similar a la investigación sobre la muerte de Alejandro Mencía, que también ha dejado muchas preguntas sin respuesta.
Silvia Acebal, quien no tenía antecedentes y mantenía una relación estable, sorprendió a todos al revelarse como la autora del asesinato. Ni su pareja, con quien convivía, sabía de su embarazo ni del parto que tuvo lugar en su hogar mientras él trabajaba. Tras dar a luz, Silvia Acebal terminó con la vida del bebé de manera brutal y lo descartó en el contenedor de basura más cercano. asesinato de Lucas
El novio, inicialmente detenido, fue liberado poco después al demostrarse que no tenía conocimiento de los hechos. Eventualmente, actuó como acusador particular en el caso contra Silvia, siendo considerado por el tribunal como otra víctima de sus acciones.
Detalles del crimen
La mañana anterior al descubrimiento del cuerpo, Silvia Acebal había paseado al perro antes de regresar a casa, donde dio a luz en solitario. Tras el asesinato, colocó al bebé en una mochila y lo arrojó al contenedor. Su novio, ajeno a los eventos, fue engañado por Silvia, quien le hizo creer que una fuerte hemorragia se debía a un quiste ovárico. Él mismo limpió las evidencias de sangre sin cuestionar su versión.
La pareja continuó con su vida cotidiana, incluso viajando de vacaciones a Alicante. Durante el juicio, se determinó que Silvia Acebal no padecía ninguna enfermedad mental, según los psiquiatras forenses. La sentencia concluyó que conocía la diferencia entre el bien y el mal, y que sus actos fueron completamente conscientes, lo que resultó en la imposición de la pena más severa según el Código Penal.
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