El gasero en el que Martín Izagirre ejerce como segundo oficial está actualmente atrapado en la terminal de Bagdad, en el estrecho de Ormuz, debido al cierre de esta estratégica vía marítima. El marino vizcaíno se encuentra en medio de una situación de incertidumbre tras el inicio de un conflicto armado en la región.
Avistamiento de misiles desde el barco
El pasado sábado, Izagirre escuchó un zumbido distante que lo llevó a salir a cubierta, donde presenció un sorprendente espectáculo: misiles de gran tamaño impactando a aproximadamente 20 millas de distancia, es decir, unos 37 kilómetros. Aunque asegura estar bien, la incertidumbre reina entre los 24 miembros de la tripulación.
La rutina a bordo continúa con normalidad mientras cargan el buque con butano y propano en la terminal de Bagdad, una operación que podría extenderse por más de dos semanas. Sin embargo, Izagirre reconoce que el futuro es incierto, ya que, de no ser por el conflicto, ya habría terminado su servicio a bordo.
Preocupación por el cruce del estrecho
La tripulación está preocupada por la posibilidad de tener que cruzar el estrecho de Ormuz, un paso actualmente riesgoso debido a las advertencias de Irán, que ha manifestado su oposición al tránsito de embarcaciones. Izagirre comenta que, en situaciones de conflicto, la tripulación tiene derecho a negarse a continuar el trayecto y solicitar ser repatriada.
“Mientras sigan disparando, imagino que no cruzaremos porque Irán ya ha avisado que no pase nadie y que quien lo haga, se atenga a las consecuencias”, expresa Izagirre.
Si tomaran la decisión de desembarcar, se enfrentarían a la dificultad de conseguir un vuelo de regreso debido a las restricciones aéreas en la zona. Además, el nerviosismo de estar cerca de explosiones o avistamientos de drones militares añade más tensión a la situación.
Experiencia previa y la importancia de mantener la calma
Izagirre no es ajeno al estrecho de Ormuz, ya que ha navegado por esta ruta en ocasiones anteriores durante sus cinco años de experiencia. La región es crucial para el comercio de gas mundial, representando casi el 20% del gas transportado por mar. Esta experiencia le ha enseñado la importancia de mantener la calma ante situaciones de peligro.
“Tenemos que estar tranquilos porque si te pones nervioso no haces nada”, señala Izagirre, quien admite que la calma es una necesidad impuesta, ya que no cuentan con equipamiento militar a bordo.
- En caso de impacto, la tripulación debe correr a los botes salvavidas o intentar apagar cualquier incendio que pueda surgir.
- La cercanía al peligro les hace reflexionar sobre su vulnerabilidad.
Izagirre y sus compañeros destacan lo diferente que es experimentar un conflicto de cerca en comparación con verlo en medios de comunicación, ya que la proximidad con el peligro hace que la amenaza se sienta más personal.
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