Una década sin disculpas del asesino de mi hijo

Hace diez años, el brutal asesinato de la pequeña Alicia, de 17 meses, conmocionó a Vitoria cuando Daniel Montaño, el novio de su madre, la arrojó por la ventana. A pesar de recibir la prisión permanente revisable, el asesino nunca ha pedido perdón a Gabriela, la madre de la víctima, quien aún enfrenta el dolor de haber perdido a su hija. Este caso, uno de los más impactantes en la región, sigue siendo un recordatorio del horror vivido aquella madrugada del 25 de enero de 2016.

El 25 de enero de 2016 se marcó una tragedia en Vitoria cuando un hombre lanzó por la ventana a Alicia, una bebé de 17 meses. El suceso ocurrió en el hogar de Daniel Montaño, un profesor de música sevillano que había conocido a la madre de la menor, Gabriela, a través de una página de citas. Tras pasar un fin de semana juntos, Gabriela decidió regresar a su hogar en Burgos tras notar comportamientos extraños en su acompañante.

Gabriela, una joven de 19 años en ese momento, fue atacada por Montaño cuando ella rechazó sus exigencias de practicarle sexo oral. El agresor no solo golpeó a Gabriela, sino que arrojó a su hija por la ventana. Alicia falleció dos días después en el hospital, mientras que Gabriela logró escapar gracias a la intervención de sus vecinos, quienes alertaron a la policía.

Sentencia y repercusiones legales

Daniel Montaño fue condenado a prisión permanente revisable, siendo el primer caso en el País Vasco y el tercero en España. Esta sentencia implica que deberá cumplir al menos 25 años de prisión antes de poder optar por beneficios como el tercer grado o la libertad condicional, la cual podría solicitar en 2041.

«Se hace difícil pensar que alguien con ideas apocalípticas haga un alto en el delirio para pedir sexo oral», comentó Jesús Poncela, magistrado que dictó la sentencia.

La familia del condenado ha pagado parte de la compensación económica establecida para Gabriela y el padre de Alicia, aunque las acusaciones se oponen a que esta acción le permita obtener beneficios penitenciarios anticipados.

Impacto en la vida de Gabriela

Actualmente, Gabriela reside en la provincia de Soria. A lo largo de estos años ha buscado superar el dolor de la pérdida de su hija, aunque señala que las fechas cercanas al aniversario de la tragedia le resultan especialmente difíciles. Ha preferido mantener distancia del pasado, afirmando que cualquier contacto con Montaño no le interesa.

«No me ha pedido perdón en ningún momento. Pero a día de hoy te digo que me es irrelevante. Cuanto menos sepa de él, mejor», expresó Gabriela.

El caso dejó una huella en la sociedad, donde Gabriela recibió críticas en redes sociales por haber llevado a su hija a Vitoria. Esto, sumado al asesinato, la llevó a mudarse a un lugar donde nadie conociera su historia.

El juicio y sus protagonistas

El juicio contra Montaño se llevó a cabo en 2018 en la Audiencia Provincial de Álava, un proceso que recuerda a otros casos mediáticos, como el de Achraf Hakimi enfrentará juicio por presunta violación. Durante el proceso, Montaño intentó presentarse como un desequilibrado, alegando haber actuado bajo una supuesta alucinación apocalíptica. Sin embargo, la evidencia y testimonios presentados, incluidos los informes psiquiátricos, no respaldaron su defensa.

«El hecho era tan grave que no me tembló la mano a la hora de pedir la prisión permanente revisable», afirmó Fidel Cadena, el fiscal encargado del caso.

La defensa alegó que Montaño padecía esquizofrenia paranoide, pero solo dos de los diez psiquiatras que participaron en el juicio apoyaron esta teoría. El magistrado Poncela destacó que Montaño había solicitado sexo oral poco antes del ataque, cuestionando así su alegado estado mental.

«Explicamos lo más sencillo posible los informes periciales al jurado para que no se le aplicara ninguna eximente», declaró José Miguel Fernández, abogado de la acusación popular.

Reflexión sobre la sentencia

La prisión permanente revisable, aplicada en este caso, es la mayor pena del Código Penal español y ha sido impuesta en cerca de cincuenta ocasiones desde su aprobación. Gabriela considera que la sentencia no compensa la magnitud de la pérdida, pero reconoce que es la realidad con la que debe convivir.

El caso de Alicia y Gabriela sigue siendo un recordatorio del impacto devastador que la violencia puede tener en las vidas de las personas, así como de las complejidades del sistema judicial al abordar crímenes de esta naturaleza.

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María García

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Periodista con más de diez años de experiencia en redacción digital. Apasionada por el periodismo de datos y la narrativa multimedia, cubre desde actualidad nacional hasta tendencias culturales e internacionales.

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