La Región de Murcia enfrenta una crisis en el sector hortofrutícola que ha resultado en una disminución de las ventas y un aumento en las devoluciones de productos a los supermercados. Este fenómeno, descrito como una “covid hortofrutícola”, ha sido impulsado por la estricta normativa europea que limita el uso de compuestos químicos en los fitosanitarios y el impacto del cambio climático, que favorece la aparición de plagas emergentes.
Contexto y Desafíos
Durante los últimos años, el sector agrícola ha visto cómo muchos productos fitosanitarios han sido eliminados del mercado debido a regulaciones europeas más exigentes. Estas normativas buscan reducir el uso de sustancias contaminantes, pero la producción de alternativas biológicas eficaces no ha avanzado al mismo ritmo. En paralelo, el cambio climático ha intensificado la presencia de plagas debido a condiciones meteorológicas extremas, como sequías prolongadas o lluvias intensas, que han incrementado la presencia de pulgones y trips.
Las consecuencias para las empresas exportadoras han sido significativas. Los productos como lechugas y brócoli enfrentan devoluciones debido a la presencia de insectos en las fases iniciales del cultivo, lo que afecta su calidad y aceptación en los mercados internacionales.
Acciones y Reuniones Clave
En respuesta a esta situación, la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha organizado reuniones con la Consejería de Agricultura, productores y empresas de fitosanitarios para desarrollar una estrategia conjunta. José Miguel Marín, presidente de COAG Murcia, subrayó la urgencia de esta “emergencia sanitaria” que podría extenderse pronto a los cítricos.
COAG busca que el Ministerio de Agricultura autorice el uso excepcional de ciertos productos fitosanitarios, siguiendo ejemplos de Italia, Portugal y Francia. También solicita la preparación de informes técnicos que respalden el uso controlado de químicos sin dañar la biodiversidad. Estas acciones se dirigen a evitar pérdidas millonarias en el sector.
Intervención del Gobierno
Para fortalecer su posición, COAG, junto con empresas exportadoras y cooperativas, ha solicitado una reunión con el delegado del Gobierno, Francisco Lucas, para interceder ante el Ministerio de Agricultura. Sara Rubira, consejera de Agricultura, ha destacado la gravedad de la situación, señalando no solo la pérdida de cultivos y empleo, sino también cuestionando por qué España no ha autorizado el insecticida Movento, a diferencia de otros países europeos.
Comunicaciones Oficiales
En un esfuerzo adicional, los gobiernos de Murcia, Comunidad Valenciana y Andalucía enviaron una carta al ministro Luis Planas solicitando una reunión urgente. El objetivo es abordar los requisitos adicionales impuestos por los supermercados europeos, que demandan productos libres de plagas, y que han llevado a rechazos masivos debido a la presencia de pulgones y trips.
“Estamos ante una covid hortofrutícola y tanto el Gobierno regional como el sector agrícola necesitamos respuestas”, declaró Sara Rubira.
Esfuerzos y Desafíos Futuros
El sector ha incrementado sus esfuerzos en la lucha biológica y el uso de pesticidas menos agresivos, pero estas medidas no han sido suficientes para contener el aumento de plagas como trips, pulgones, cochinillas y moscas blancas. Estos problemas han resultado en pérdidas significativas, afectando cultivos como uvas de mesa y cítricos, e incluso causando la pérdida total de cosechas.
La situación plantea un desafío continuo para el sector agrícola de la región, que busca equilibrar la sostenibilidad ambiental con la necesidad de mantener la rentabilidad y competitividad en el mercado.
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