La Seguridad Social ha adoptado una medida significativa al aprobar la inclusión de siete nuevas patologías en el proceso de jubilación anticipada para trabajadores con un grado de discapacidad igual o superior al 45%. Esta decisión se ha llevado a cabo en colaboración con el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), y es vista como un reconocimiento a la difícil realidad que enfrentan las personas con enfermedades graves que limitan su capacidad laboral.
Repercusiones de la nueva medida
Jesús Carlos Laiglesia, presidente de CERMI en Aragón, ha destacado que esta medida supone un “reconocimiento a la realidad de personas con enfermedades graves que limitan su vida laboral”. CERMI ha subrayado que este cambio será beneficioso para quienes padecen las enfermedades ahora incluidas en el proceso: espina bífida, párkinson, distrofia miotónica tipo 1 (Steinert), Huntington, amiloidosis por transtiretina variante, esclerosis sistémica y enfermedad renal crónica en estadio G5.
Modificación del Real Decreto
Para implementar esta medida, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones incorporará las mencionadas patologías al Anexo del Real Decreto 1851/2009. Una vez realizada esta modificación, los trabajadores afectados podrán anticipar su edad de jubilación a los 56 años, sin que esto afecte la cuantía de su pensión. Para ello, deben encontrarse en alta o en situación asimilada a la de alta en el momento de ser diagnosticados y acreditar al menos 15 años de cotización, de los cuales cinco deben haber sido mientras padecían la enfermedad.
Criterios de justicia social, como los que se aplican en la jubilación anticipada en trabajos penosos, son fundamentales para garantizar que las medidas beneficien a quienes realmente las necesitan.
Laiglesia ha explicado que, aunque 15 años de cotización puedan parecer insuficientes, para las personas con estas características es un reto debido a sus problemas de salud. Considera que estos criterios son “justos” y aseguran que la medida beneficia a quienes realmente la necesitan, personas con discapacidad significativa y con una carrera laboral afectada por estas patologías. Además, subraya que la medida no debería generar reticencias en las empresas para contratar a individuos con un grado de discapacidad igual o superior al 45%.
Futuro de la inclusión de nuevas patologías
Laiglesia ha indicado que, aunque el objetivo inmediato es que la medida se aplique y consolide correctamente, se trabajará para incluir más patologías en el futuro. Según él, este avance es el resultado de años de esfuerzos por parte de CERMI Estatal y el movimiento asociativo. “Es fruto de años de reivindicación del movimiento asociativo y sienta un precedente que debemos consolidar y ampliar”, afirma.
“Es un avance histórico en equidad y en derechos para las personas con discapacidad que padecen enfermedades graves”, asegura Laiglesia.
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