Un documento recientemente desclasificado ofrece nuevos detalles sobre las operaciones militares en curso antes del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, liderado por Antonio Tejero. Según el documento, titulado “Panorámica de operaciones en marcha” y fechado en noviembre de 1980, Tejero lideraba el menos sofisticado de tres planes militares considerados en aquel entonces. A pesar de su simplicidad, este plan era visto como el más probable.
El Plan de Tejero
Antonio Tejero, un teniente coronel de la Guardia Civil, encabezaba un grupo de conspiradores convencidos de que un pequeño núcleo militar podría iniciar un golpe que sería respaldado o al menos no combatido por el resto de las Fuerzas Armadas. El documento menciona un intento previo de Tejero, conocido como “operación Galaxia”, que no logró su objetivo, pero dejó claro su propósito de acción futura.
El plan de Tejero se describía como una acción que podría llevarse a cabo con unidades como los COES, GEOS y algunos paracaidistas, junto con la complicidad de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Estas fuerzas, según el documento, debían retrasar el cumplimiento de órdenes para facilitar el golpe.
Otros Planes en Juego
Además del plan de Tejero, el documento identifica otras dos operaciones militares y varias cívico-militares que estaban siendo contempladas en los meses previos al intento de golpe. Estas operaciones, denominadas “de los coroneles” y “de los tenientes generales”, parecían contar con una planificación más estructurada y sofisticada.
La operación de los coroneles incluía a oficiales de rango medio que buscaban que los principales partidos políticos, la UCD y el PSOE, perdieran apoyo popular, lo que facilitaría un cambio de gobierno. En cuanto a la operación de los tenientes generales, se mencionaba la participación de varios generales convocados por un político destacado en la costa levantina.
Implicaciones Políticas
El documento también relaciona al político Manuel Fraga con estas operaciones. Según se indica, Fraga podría estar vinculado tanto con la operación de los coroneles como con la de los tenientes generales. Se especulaba que estaba tratando de posicionarse como un líder civil en caso de que estas operaciones tuvieran éxito.
“El error de los golpistas, según uno de los documentos, fue ‘dejar al Borbón libre y tratar con él como si fuese un caballero’”, se menciona en el análisis del documento.
El análisis del documento señala que el plan de Tejero carecía de un programa claro para después del golpe, y que los conspiradores esperaban ponerse a las órdenes de mandos militares que darían forma al nuevo gobierno. Asimismo, se preveía la retención del Rey y otros ministros para asegurar la aceptación del golpe.
Reacciones y Consecuencias
El golpe del 23-F, que tuvo lugar durante la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, fue transmitido por televisión y dejó en evidencia la falta de preparación y coordinación de los golpistas, lo que llevó a Tejero a reflexionar sobre su papel en el fallido golpe del 23-F. Según el documento, el temor más grave era que el intento pudiera dividir a las Fuerzas Armadas y provocar una guerra civil.
A pesar de los planes alternativos y la posibilidad de un golpe más exitoso, el documento resalta que la intervención militar dependía en gran medida del deterioro de la situación política en España. La renuncia de Adolfo Suárez, entonces presidente del Gobierno, sería instantánea si hubiera unanimidad militar, lo que no llegó a materializarse.
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