En Alcalá La Real, un municipio donde la tasa de suicidio casi triplica el promedio nacional, se está implementando un programa de prevención que involucra a vecinos, servicios de salud, docentes y autoridades locales. La comunidad se ha unido en un esfuerzo colectivo para abordar este problema y compartir experiencias personales que ayuden a entender y prevenir el suicidio.
Concienciación en el entorno educativo
En uno de los institutos públicos de Alcalá La Real, una actividad de prevención del suicidio se lleva a cabo bajo el sol radiante de la mañana. Manuel Calvillo, psicólogo de la Unidad Clínica de la Gestión de Salud Mental, inicia la sesión preguntando a los estudiantes si conocen a alguien que se haya suicidado. Tres de los 22 alumnos levantan la mano. Calvillo comparte datos preocupantes: por cada persona que se suicida, ocho lo intentan y veinte se ven afectadas por la pérdida.
«Una persona que está sufriendo tiene derecho a buscar ayuda. No quiere morir, quiere dejar de sufrir», explica Calvillo, destacando la importancia de ofrecer apoyo a quienes se encuentran en riesgo.
El enfoque en el diálogo y la empatía es fundamental. María Pérez, profesora de Literatura, recuerda un caso reciente donde una estudiante expresó ideas suicidas tras un incidente en clase. La respuesta fue escuchar y ofrecer comprensión, más que consejos, reconociendo la complejidad de las emociones en la adolescencia.
La labor del Grupo Motor
El programa de prevención, conocido como el Grupo Motor, integra al Ayuntamiento, profesionales de la salud, docentes y voluntarios en un esfuerzo conjunto. Gerardo Tirado, enfermero y miembro del grupo, describe el entorno cultural: «Es una cultura, todos conocemos a alguien que se ha suicidado». El grupo trabaja para reducir el número de suicidios, proporcionando apoyo y fomentando la resiliencia y la cohesión comunitaria.
Raquel Ortega, presidenta del Grupo de Ayuda Mutua de Alcalá (Gama), explica cómo se comenzó a abordar el tema con naturalidad, enfrentando el estigma y los tabúes. Ortega destaca los desafíos al intentar involucrar a la población masculina, que a menudo es más reticente a hablar sobre sus problemas.
Testimonios de familiares afectados
Rosa Rufián, quien perdió a su esposo por suicidio en 2023, ahora participa activamente en el plan de prevención. Aunque le resulta difícil por los recuerdos y el estigma, considera esencial su participación para evitar que otras familias sufran lo mismo. Su testimonio resalta las complejidades emocionales y el sentido de culpa que enfrentan los sobrevivientes.
«Me costaba mucho trabajo salir a la calle. Veía gente que me recordaba a él, sus compañeros de trabajo, su familia, sus amigos», comparte Rufián, subrayando las dificultades emocionales que enfrenta.
Resultados alentadores
El programa está mostrando resultados prometedores. Marino Aguilera, alcalde de Alcalá La Real, informa que por primera vez desde los años noventa, las cifras de suicidios han bajado a la media nacional. En 2025, la tasa se redujo a 8 por cada 100.000 habitantes, un cambio significativo para la localidad.
Aguilera destaca la importancia de la implicación de la comunidad y de los profesionales que están en contacto directo con la población. Aunque advierte sobre la necesidad de cautela con las cifras, observa una tendencia descendente que podría marcar un cambio duradero.
El esfuerzo colectivo de Alcalá La Real ejemplifica cómo la colaboración entre ciudadanos, profesionales y autoridades puede crear un cambio positivo y reducir el impacto del suicidio en la comunidad.
Comentarios
Todavía no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!