El sector de capital riesgo especializado en defensa y aeroespacio en España se mueve con decisión. Hyperion Fund, asociado a figuras como Pablo Casado, junto con la Corporación Financiera Azuaga, han lanzado Boost Air, un nuevo conglomerado aeronáutico que proyecta alcanzar una facturación de 600 millones de euros para el año 2031. Esta nueva entidad nace de la fusión de Gestair, Brok-air y ATS Aviation, unificando sus operaciones para enfrentar los retos de un mercado global cada vez más competitivo.
Sinergia y ampliación de capacidades
Boost Air no es simplemente la suma de tres empresas, sino una estrategia para consolidar distintas áreas del negocio aeronáutico bajo una única estructura. Este grupo abarca desde la gestión y operación de aeronaves, pasando por el mantenimiento y reparación de componentes, hasta el diseño técnico y la formación de tripulaciones. Esta integración es vital en un entorno donde la demanda de servicios técnicos crece, las flotas envejecen y los programas de defensa se fortalecen, impulsando así toda la cadena de valor. Actualmente, la compañía genera ingresos cercanos a los 300 millones de euros y busca duplicar esta cifra en los próximos cinco años gracias a las sinergias obtenidas.
Proyección internacional desde una base en el sur de Europa
Bajo la dirección de Miguel Ángel Morell, Boost Air no solo cambia de nombre, sino que se reorganiza para mejorar su capacidad de respuesta y ofrecer una propuesta más competitiva tanto a nivel nacional como internacional. Actualmente, el grupo opera en España, Portugal y Malta, con planes de consolidación en el sur de Europa y expansión a nuevos mercados internacionales.
En cuanto a infraestructura, Boost Air cuenta con más de 47.000 metros cuadrados de hangares en ubicaciones estratégicas como Madrid-Barajas, Cuatro Vientos, Málaga-Costa del Sol y Castellón. Además, se sumarán 12.000 metros cuadrados adicionales en Barajas, alcanzando un total cercano a los 60.000 metros cuadrados.
Compromiso con el talento y la formación
El grupo dispone de una plantilla que supera los 900 profesionales, entre los que se incluyen técnicos, ingenieros y tripulaciones. Boost Air ha reforzado su compromiso con el talento mediante la creación de una academia propia, dedicada a la formación de perfiles especializados en el sector aeronáutico.
“La operación va más allá de un cambio de marca; es una reorganización para ganar capacidad de respuesta y ofrecer una propuesta más competitiva”, destacó Miguel Ángel Morell.
Con esta iniciativa, Boost Air se posiciona como un actor relevante en el sector aeronáutico, preparado para afrontar los desafíos de un mercado en constante evolución y con una proyección prometedora hacia el futuro.
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